Los juegos de drift se centran más en controlar el derrape del coche que en una carrera normal. El objetivo principal no es solo llegar rápido a la meta, sino mantener el vehículo con el ángulo correcto en la curva, conservar velocidad y dominar el movimiento lateral. El trazado, la cámara y la sensación de física importan mucho, porque un pequeño error puede sacar el coche de la línea o romper un combo.
Esta etiqueta puede incluir niveles cortos de drift, zonas abiertas, carreteras de montaña, circuitos urbanos y juegos de conducción basados en puntuación. Algunos juegos se acercan a un manejo realista, mientras que otros usan un ritmo más arcade y permiten hacer derrapes espectaculares al instante. En ambos casos, la atención del jugador está en el ritmo: acelerador, freno, giro y contravolante tienen que trabajar juntos.
Al elegir un buen juego de drift, conviene mirar primero cómo responde el coche. Un control demasiado pesado puede aburrir, y una física demasiado ligera puede sentirse aleatoria. Para una pausa corta funcionan bien los niveles con combos de puntos y reinicio rápido. Para jugar más tiempo, resultan más interesantes los coches diferentes, ajustes, mapas abiertos y curvas cada vez más difíciles.





